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Para una visión más detallada sobre el Acer palmatum: Técnicas Avanzadas del arce japonés
Bonsái de Acer palmatum/Arce japonés durante el verano, por Harry Harrington.
Los Acer palmatum pertenecen a un género de pequeños árboles y arbustos caducifolios con hojas opuestas de puntas siempre impares (desde 5 hasta 11), nativos de Japón, China y Corea. Hay cientos de variedades en el cultivar, y los Palmatum se distinguen de otras especies de Acer dentro de su género por sus hojas de 5 puntas (aunque hay excepciones con 7, 9 y 11 puntas). Son muy populares para el uso como bonsái debido a su gran habilidad para responder a la mayoría de técnicas del bonsái, su hermoso follaje y la grácil estructura de sus ramas.

Bonsái de Acer palmatum/Arce japonés durante el otoño, por Harry Harrington.
A lo largo de toda la gama de especies hay gran variación en cuanto a hábitos de crecimiento, tamaño y forma de la hoja, y los colores en primavera, verano y otoño. Las variedades con hojas de color verde en verano tienden a ser más robustas, mientras que las variedades de hoja roja (si bien se puede aducir que son más bonitas) carecen de sus mismas cantidades de clorofila y son más débiles. Las flores y los frutos en forma de llave suelen ser insignificantes y fáciles de pasar por alto. El principal problema del cuidado de los Acer palmatum es mantener sus muy finas hojas libres de manchas, pues se queman con mucha facilidad por el sol y el viento.
Hoja de Acer palmatum/Arce japonés.

Hoja de Acer palmatum “Atropurpureum” .
NOTAS PARA EL CULTIVO COMO BONSÁI
POSICIÓN: Apartado del sol directo y de vientos fuertes durante todo el año para proteger las hojas de sus quemaduras. Sin embargo, una buena iluminación en primavera y otoño ayuda con el vigor y el color de las hojas.
En invierno, proteger contra heladas por debajo de los -10ºC.
RIEGO: Los Acer palmatum son árboles muy sedientos antes de las explosiones de crecimientos nuevos en primavera, y necesitarán más agua de la normal.
ABONADO: Abona semanalmente con fertilizante alto en nitrógeno tan pronto como las yemas de hoja se abren en primavera, para promover un crecimiento potente y para endurecer las hojas contra las quemaduras del sol y el viento. La retirada algo temprana del fertilizado produce entrenudos muy cortos y un crecimiento más fino, necesario en árboles desarrollados o “terminados”.
Tras el endurecimiento, abonar cada dos semanas con un fertilizante equilibrado.
TRASPLANTE: Cada 1 o 2 años cuando las yemas se estiran en primavera, hasta que el árbol tenga más de 10 años, y entonces cuando se vea necesario, en una mezcla convencional de sustrato.
PODA: A menos que se necesite más longitud para formar nuevas áreas de follaje o ramas, corta el nuevo crecimiento a uno o dos pares de hojas tras el estirón del crecimiento de la primavera. En árboles que necesiten entrenudos cortos, el centro de la yema se puede pinzar, dejando las 2 nuevas hojas opuestas tan pronto como sean visibles, lo que producirá un crecimiento fino y delgado con esos entrenudos cortos, y también la brotación trasera. Elimina todo crecimiento con entrenudos largos.
El corte de hojas se puede hacer a mediados de verano, y resultará en hojas más pequeñas, mejor ramificación y un color más fuerte en otoño. Sin embargo, la defoliación sólo debe hacerse en árboles muy sanos, nunca en el mismo año que el trasplante, nunca 2 años consecutivos y nunca en las más delicadas variedades de hoja roja.
Las podas intensas y de formación se deben hacer en otoño, tras la caída de las hojas (preferiblemente en 1 semana) o a mediados de verano durante el periodo de semi-letargo, cuando las heridas se pueden curar muy rápido. Nunca podes durante la primavera, puesto que todas las especies de Acer tienen la característica de “sangrar” profusamente en esa época, lo cual puede debilitar seriamente a la planta e incluso provocar la pérdida de ramas. Confirma que todas las heridas quedan selladas.
Para árboles que se exponen por sus siluetas desnudas de invierno, se puede considerar la poda veraniega.
Técnicas avanzadas sobre el Arce japonés: Para una visión más detallada del Acer palmatum.
Las delicada hojas de un Acer palmatum “dissectum”.
ALAMBRADO: El alambrado se debe hacer en cualquier momento desde principios de primavera a finales del otoño, aunque cada periodo tiene sus propias ventajas y desventajas. Lo ideal sería que el alambrado se pudiese efectuar en las ramas desnudas antes de la extensión de las yemas en primavera, después del corte de las hojas a mediados de verano o tras la caída de las hojas en otoño. En esos momentos del año la estructura de ramas no está tapada por el follaje y queda suficiente savia en las ramas para mantenerlas abastecidas.
El alambrado primaveral se debe hacer con mucho cuidado, puesto que los brotes nuevos se desprenden con extrema facilidad y porque el alambre puede marcar muy rápido la corteza tras el veloz crecimiento de la estación. Los árboles alambrados tras la caída de la hoja en otoño se deben proteger contra heladas fuertes, ya que las ramas no se curan adecuadamente hasta el periodo de crecimiento de primavera. Durante el invierno, las ramas se vuelven excepcionalmente quebradizas y pueden romperse sin avisar, así que sólo hay que intentar el alambrado si se hace con extremo cuidado.
PROPAGACIÓN: Planta las semillas tan pronto como maduren. Los acodos aéreos son la fuente principal de propagación y deben hacerse en cuanto el crecimiento primaveral se endurece en mayo. Las estacas agarran con facilidad pero después tienen una alta tasa de fracaso, y les puede costar 2 o 3 temporadas para crecer vigorosamente.


Flores y fruto alado sin madurar de Acer palmatum “Atropurpureum”.
PLAGAS Y ENFERMEDADES: Pulgones, cochinillas, orugas y varios hongos, incluyendo el Verticilium.
Las plantas debilitadas por falta de abono, sistemas radiculares pobres, trasplantes, falta o exceso de riego, o falta de periodo de descanso, son más susceptibles de sufrir quemaduras en las hojas.
ESTILOS: Todas las formas excepto literati, todos los tamaños de pequeño a extra grande.
Información Adicional: Algunas variedades de Acer palmatum presentan variaciones en cuanto a el área de crecimiento dominante: variedades arbustivas como los Kiyohime tienen dominancia basal, y a menos que nos ocupemos de ello con la poda tendrán ápices muy dispersos.
Su idoneidad para climas muy cálidos es cuestionable: con temperaturas extremas en verano mantener las hojas en buenas condiciones o simplemente vivas puede ser una pelea sin fin. Los Acer palmatum también necesitan un periodo de letargo (temperaturas invernales de menos de 10ºC durante al menos 44 días): los árboles pueden sobrevivir sin él durante un par de temporadas, pero después pierden su vigor y se pueden llegar a morir.
Los palmatum son muy adecuados para injertos y acodos por aproximación de nuevas ramas y raíces.
Evita los ejemplares acodados tan frecuentes en viveros (una variedad de palmatum injertada en el tronco de otra variedad más vigorosa). Sólo compra árboles injertados en viveros cuando sean específicamente para bonsái, con el injerto muy limpio y muy abajo en el tronco.
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